Mediante el trabajo interior, nos enriquecemos como personas
mirando la luz del alma. Estas intuiciones válidas las aplicamos en la vida
cotidiana.
Por la justicia, por la tolerancia y el por el compartir entre todos. Que
finalicen los dolores y sufrimientos causados entre semejantes.
Desintegrar
los miedos, los problemas diarios y que tengamos una visión correcta del mundo,
conscientes para no permitir que nuestra capacidad de hacer el mal supere a
nuestra capacidad de hacer el bien. Seamos ejemplo vivo de ello.
Por la vida social equilibrada, por una sociedad armónica y una convivencia
pacífica. Nos esforzamos por eliminar las causas egoístas que tantas tensiones
provocan. No provoquemos destrucciones a la naturaleza.
Comenzamos por uno mismo, por nuestro interior, por nuestro
ser, por nuestra conducta; contagiando nuestro entorno de esta elevada
vibración.
Aporten todo su saber, sus experiencias su vidas unidas,
moverán montañas aliviándonos el peso a cada uno y en grupo, en hermandad;
lograremos la meta de Liberación a la que aspiramos. Un mundo más noble, justo
y sano. Y por una vida humana con sentido trascendental según nuestro origen y
meta.
Compasión surge cuando desaparece el ego. Compasión es latir
con un solo corazón. Sin dualidad, sin distancia ni separatividad. Compasión no
es me acerco y te ayudo. Compasión es somos uno. “La Nueva Tierra se basará en
la comprensión y en la Compasión. Se basará en vivir esta verdad: que solo el
Amor es real y que Amar y Compartir son las únicas experiencias verdaderas y
válidas.” Humanidad no se refiere al conjunto de personas que habitan la
Tierra, sino; a la noble cualidad de la naturaleza humana. A la sensibilidad, a
la compasión y a la bondad de las personas. Somos 7.500.000.000 de personas.
Me pregunto,
¿les es fácil vivir como vivimos?
La ausencia
de la justicia, impide el desarrollo y plenitud de la vida humana.
Hay formatos
de vida que quedan atrás por no ser aptos para acompañarnos en la evolución, o deberíamos
decir: que somos nosotros lo que no somos aptos para acoplarnos a las nuevas
estructuras necesarias.
¿Cómo es la
nueva tierra, la nueva humanidad? Antes de hablar de esto, tenemos que hablar
de otros importantes asuntos.
Antes de
construir, debemos destruir, digámoslo de otra forma, debemos disolver las
formas obsoletas y caducas. Estructuras que nos han servido para llegar hasta
aquí, pero que ya no nos sirven para continuar en este viaje, ni para elevarnos
como conciencia colectiva.
Es el momento de
zambullirnos totalmente, de mojarnos, de implicarnos, de tomar esa decisión
comprometida, de postularnos; y no conformarnos con meter solo la puntita de
los dedos de los pies. Toca zambullirse.
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